miércoles, 22 de marzo de 2017

CAPITULO 2 Bajo la misma circunstancia del amor

Una noche, me empezó a dar una tos que cada vez más aumentaba, mi madre me escuchaba toser desde su cuarto, rápidamente subió las escaleras hasta llegar a mi cuarto y me dijo:

-          - Wendy, ¿estás bien, hija?

-         Si mamá, tu tranquila, es una simple y repentina tos que me da.

-       -  Pero no paras de toser, y cada vez te aumenta más la tos.

-    - De seguro que me quiere dar gripa, tú tranquila, ve a dormir que mañana tienes que madrugar para ir al trabajo, vete tranquila a dormir, te prometo que me voy a cuidar más para que esta tos no avance.

-         Bueno hija, que descanses.

-        Adiós madre que tengas dulces sueños. decir verdad.


Para decir verdad, todo lo que le dije a mi madre era mentira, no me sentía tan bien, no le dije la verdad porque ella se preocupa mucho por mi y entonces luego nos vamos para el hospital y a mí me da miedo las agujas y las inyecciones además de ser una adolescente casi mayor de edad.


Pero luego en la misma noche, empecé a sentir sangre en mi garganta, cuando en un momento paro de toser, y, empecé nuevamente a toser cuando veo manchas rojas en la almohada la cual había tosido, en ese momento pensé que todo era un sueño que no estaba pasando y que mañana iba a estar mejor.


Me mantuve toda la semana con la tos, mi madre casi ya no me estaba mandando a la casa de Vanessa, solo iba 2 veces a la semana. Yo era algo terca, ¡sabiendo que Olivia fumaba seguía yendo a la casa de Vanessa, y yo le había prometido a mi madre que me iba a cuidar, y yo sabía que el humo de la casa de Vanessa me hacía daño yo seguía yendo!


Había pasado un mes, y en ese mes no se me había quitado la tos, tenía ronquera, baje mucho de peso, casi no tenía apetito, a veces cuando tosía me salía sangre y siempre estaba cansada y era muy débil; pero, una noche, hizo que rebelara el dolor que sentía en el interior de mi cuerpo; cuando dormía y mi madre también lo hacía, me empezó a doler el pecho, no me dolía tanto, pero cada vez más me fue doliendo, también se me dificultaba respirar, me dolía demasiado el pecho,hasta que en un momento:

-      - ¡Mamá!


Mi madre subió corriendo las escaleras hasta llegar a mi cuarto:

-        - ¿Qué te pasa Wendy?
-        -  ¡Llévame al hospital! ¡Llévame por favor!
-         -¿Qué te duele hija?
-          -¡Casi no puedo respirar, me duele demasiado el pecho! ¡Llévame por favor!
-         -Aguanta, hija, voy a llamar a una ambulancia, ¡Aguanta!
- ¡ Rápido! ¡Rápido!


En aquel momento sentía que me desmallaba, casi no escuchaba los ruidos que hacía mi mamá cuando bajaba rápidamente a coger el teléfono, cuando llegó la ambulancia, hasta que en un momento, simplemente me desmayé.




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