Una noche, me empezó a
dar una tos que cada vez más aumentaba, mi madre me escuchaba toser desde su
cuarto, rápidamente subió las escaleras hasta llegar a mi cuarto y me dijo:
- - Wendy, ¿estás bien, hija?
- - Si mamá, tu tranquila, es una simple y
repentina tos que me da.
- - Pero no paras de toser, y cada vez te
aumenta más la tos.
- - De seguro que me quiere dar gripa, tú
tranquila, ve a dormir que mañana tienes que madrugar para ir al trabajo, vete
tranquila a dormir, te prometo que me voy a cuidar más para que esta tos no
avance.
- - Bueno hija, que descanses.
- - Adiós madre que tengas dulces sueños. decir verdad.
Para decir verdad, todo
lo que le dije a mi madre era mentira, no me sentía tan bien, no le dije la
verdad porque ella se preocupa mucho por mi y entonces luego nos vamos para el
hospital y a mí me da miedo las agujas y las inyecciones además de ser una
adolescente casi mayor de edad.
Pero luego en la misma
noche, empecé a sentir sangre en mi garganta, cuando en un momento paro de
toser, y, empecé nuevamente a toser cuando veo manchas rojas en la almohada la
cual había tosido, en ese momento pensé que todo era un sueño que no estaba
pasando y que mañana iba a estar mejor.
Me mantuve toda la
semana con la tos, mi madre casi ya no me estaba mandando a la casa de Vanessa,
solo iba 2 veces a la semana. Yo era algo terca, ¡sabiendo que Olivia fumaba
seguía yendo a la casa de Vanessa, y yo le había prometido a mi madre que me
iba a cuidar, y yo sabía que el humo de la casa de Vanessa me hacía daño yo
seguía yendo!
Había pasado un mes, y
en ese mes no se me había quitado la tos, tenía ronquera, baje mucho de peso,
casi no tenía apetito, a veces cuando tosía me salía sangre y siempre estaba
cansada y era muy débil; pero, una noche, hizo que rebelara el dolor que sentía
en el interior de mi cuerpo; cuando dormía y mi madre también lo hacía, me
empezó a doler el pecho, no me dolía tanto, pero cada vez más me fue doliendo,
también se me dificultaba respirar, me dolía demasiado el pecho,hasta que en un momento:
- - ¡Mamá!
Mi madre subió corriendo
las escaleras hasta llegar a mi cuarto:
- - ¿Qué te pasa Wendy?
- - ¡Llévame al hospital! ¡Llévame por
favor!
- -¿Qué te duele hija?
- -¡Casi no puedo respirar, me duele
demasiado el pecho! ¡Llévame por favor!
- -Aguanta, hija, voy a llamar a una
ambulancia, ¡Aguanta!
- ¡ Rápido! ¡Rápido!
En aquel momento sentía que me desmallaba, casi
no escuchaba los ruidos que hacía mi mamá cuando bajaba rápidamente a coger el
teléfono, cuando llegó la ambulancia, hasta que en un momento, simplemente me
desmayé.
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