Hola, me llamo Wendy,
tengo 16 años, y soy una adolecente común y corriente, bueno, lo era hasta
cuando me dio cáncer de pulmón, pero, no nos adelantemos, me gusta jugar
fútbol, pero ya no lo puedo hacer por mi enfermedad; soy de esas que en el aula
de clases recocha pero es muy estudiosa, bueno, lo era, debido a mi enfermedad
no pude volver más a el colegio, tenía que ir a recapacitación, citas médicas y
cosas por el estilo. Como todas las chicas, yo tenía una BFF (Best Friend
Forever, las mejores amigas para siempre). Mi madre se mantenía en el trabajo,
entonces ella tenía mucha confianza en la madre de mi BFF y a veces hasta mi
madre le pagaba a la madre de mi BFF para que me cuidara, prácticamente yo me
mantenía en la casa de mi BFF, me encantaba estar allá, recochaba, jugaba,
hacíamos tareas en la casa de ella; para no decirle BFF a mi BFF digámosle,
Vanessa, si, así se llama ella.
Vanessa tuvo que pasar
por una situación muy dura, se le había
muerto la abuela, la madre de su madre; una supuesta amiga de la madre de
Vanessa, le había recomendado que fumara para que se le olvidara la muerte de
su madre, así que la madre de Vanessa le hizo caso a su supuesta amiga, y casi todo el tiempo fumaba; yo no le quería
decir a mi madre sobre que la madre de Vanessa, que se llamaba Olivia, fumaba,
porque después ya no me iba a dejar ir a la casa de Vanessa porque después mi
madre Teresa decía que “Olivia es una mala influencia para mí, y que el humo de
esa casa me hacía daño o relacionado con ello”.
Vanessa era más
precavida que yo; cada vez que llegaba a la casa de su madre procuraba utilizar
tapabocas por tanto que fumaba Olivia, pero yo solo decía que estaba
exagerando, pero ahora mismo yo me arrepiento de lo que dije; como la mayoría
del tiempo estaba allí en la casa de Vanessa, prácticamente era como si yo
vivía allí, me dio cáncer de pulmón por humo de segunda mano.
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